Salvador todas las noches desde hace unos meses nos visita a eso de las cinco de la mañana, claro yo tengo un sueño muy ligero que como me ponga a discutir con el niño a esa hora pierdo el "salto" y ya no duermo más, así que le hago un hueco y allá que se nos mete en medio. Desde que lo pasamos de la cuna a su cama en mayo del año pasado con 26 meses (ya lo sé, muy tarde, pero yo me resistía, en el fondo me gusta tenerlo junto a mí) tenía pequeñas rachas de venirse a nuestra cama en mitad de la noche, rachas que duraban unos días, después seguía durmiendo toda la noche del tirón en su cama.
Pero es que esta última racha le viene durando unos cuatro meses más o menos todas las noches, mucho ¿verdad? La semana pasada tuvo 3-4 noches que las pasó entera en su cama, y nosotros cantando ya victoria, pero duró poco, por hablar, ha vuelto a sus andadas nocturnas, la verdad es que se mete en la cama y sigue durmiendo tal cual, pasado un rato el padre (que no tiene problemas a la hora de dormir) lo pasa a su cama y hasta la mañana siguiente. Pero otras noches se ve que nos quedamos dormidos que amanecemos los tres en la cama, y claro, me levanto con las consiguientes contracturas en el cuello y en la espalda y el Gelocatil forma parte de mi desayuno.
La solución es ponerse serios, mandarlo a su cama y el "problema" está solucionado en unos días, pero claro hay que hacerlo. No sabéis qué sustos me llevo algunas noches cuando estoy plácidamente dormida y no lo he odio venir (porque la mayoría de las noches lo oigo venir) y me despiertan unos pequeños toques en el hombro o en la cabeza y veo una pequeña silueta recortada en la oscuridad: taquicardia total, total. Pero es que si no me "visita" en toda la noche hay mañanas que me levanto acelerada y asustada y voy corriendo a su habitación a buscarlo, para ver cómo está y porqué no ha venido.
Pero el nene es muy listo, hablará poco, pero es listo, listo, vaya que sí, hace unas noches estuvo pachucho, así que yo para quedarme más tranquila me lo llevé a mi cama y el padre se fue a la suya, pues bien, durmió toda la noche del tirón, no dudó en ningún momento de dónde estaba, no hizo ni amago por levantarse en mitad de la noche confundido, nooooooooooo, sabía perfectamente dónde estaba y ni se "coscó" en toda la noche. Ya le vale al chavalín.
Por otra parte tengo una serie de dudas "trascendentales" referente al tema zapatos y calcetines para una boda que tenemos allá por mayo y que Salvador irá de acompñante llevando los anillos (no quiero ni pensar la que puede liar). El traje ya está, e irá precioso con una camisa de LARRANA. Por un lado están los calcetines, pues estoy dudando entre los altos de canalé o los bajitos, los calcetines en cuestión son estos dos:
La otra duda es el tema zapatos, he barajado muchas posibilidades, por un lado unas manoletinas (sin clacetines) con el lazo de cordoncillo (como los toreros) en blanco roto como la camisa, pero el padre dice que no, y menos mal, pues tras la boda no se las pondría jamás. Por otro lado unos inglesitos, que no pondré en todo el verano, así que no. Por otro lado están descartados de entrada por mi parte, pues no me gustan nada, los típicos zapatos de paje con hebilla grande o los tipo "farruquito" con cordones y suela de cuero. Así que en cuanto terminé iré al barrio de mis padres a una zapatería infantil donde he visto unos pepitos en camel a sólo 20 €, muy finos, muy de vestir y muy ponibles después de la boda con o sin calcetines, espero que el color de los zapatos coincida con el de los calcetines. ¿No están mal los pepeitos, verdad? Y que difícil es coordinar en ocasiones calcetines-zapatos-ropa para una boda.
Eso es todo por hoy. Besos.
Inma
