El otro día mi querida Loreto vino a visitarnos al trabajo (esta mañana nos hemos visto otra vez por cosas del arte- que tenemos las dos, jajaja), la verdad es que me encanta hablar con Loreto (del blog "En un titá"), con ese buen rollo y ese feeling que desprende siempre echas un rato agradable junto a ella, además de como artista que es una pasada, en el más amplio sentido de la palabra es una creadora. Evidentemente me preguntó por el protagonista de este blog y yo que soy monotema le comenté entre otras cosas lo que me dijo su profesora días antes: que mi niño es un disfrutón, que es el más feliz del mundo y que va a todos lados con su preciosa sonrisa (lo de "preciosa sonrisa" es literal y no es la primera vez que su seño me habla de su sonrisa, en honor a la verdad siempre que hablo con ella sale el tema de la maravillosa sonrisa de Salvador, la vamos a tener que patentar). Y sinceramente prefiero que me digan eso a que me digan que mi hijo es guapo o es el más inteligente de la clase. Eso significa que algo estamos haciendo bien su padre y yo, aunque la genética tiene mucho que ver en el carácter también y de un padre 100% positivo y disfrutón y de una madre y un abuelo materno optimistas a más no poder no puede salir otra cosa nada más que otro disfrutón de la vida.
Loreto y yo llegamos a la conclusión que hay niños felices y disfrutones por naturaleza y niños en el lado opuesto que siempre están enfadados (me parto con su definición que es más heavy), que nacieron enfadados y que estas actitudes ante la vida perduran y se agudizan con el paso del tiempo y llegan hasta la madurez.
Durante mis largas tardes de parque observo mucho, tened en cuenta que estoy "adiestrada" para la observación y para sacar conclusiones de cosas abstractas, más etéreas, profundas, que no se ven a simple vista (vamos que estoy más loca que otra cosa), yyyyyyyyyyy vengo observando que hay varias clases de niños:
-Por un lado están los mayores, que son como los jefes, que se aprovechan de su situación para ser unos abusones e imponer sus métodos y mandar (no es el caso de mi jefe, que conste en acta), pero bueno, algún día los más pequeños serán también mayores y entonces todos medirán sus fuerzas por igual.
-Los solitarios que van siempre a su bola y pasan de mayores, listillos y demás, hacen lo que les sale del "nípero" y tan contentos ellos a su manera.
-Los listillos, que no los más inteligentes, esos que se las saben todas desde el punto de vista callejero-parquero, con un toque de pícaros y de supervivientes, que echaron su primer diente en un parque, dieron sus primeros pasos en un parque y forman parte del decorado habitual del parque y evidentemente el parque no es lo mismo sin ellos, porque además suelen ser graciosos.
-Los tímidos, me encantan los tímidos y esa sonrisa tan bonita que te dedican cuando se les invitan a gusanitos o a jugar, son maravillosos.
-Los llorones o sensiblones, o más bien las lloronas porque es más frecuente entre nosotras, los hay que lloran por todo y para todo, vamos que son de lágrima floja, pero que no deben confundirse con los que están siempre enfadados.
-Los felices de la vida, los que se adaptan a todo con una sonrisa, los disfrutones, los que sacan el lado positivo a tooooooooodo, los que son felices cuando ganan (por regla general muchas veces para más fastidio de los que siempre están enfadados) y cuando pierden pues no pasa nada, otra vez será, los que no discriminan, parten del lema de que todos son amigos, juegan a todo y con todos, que son felices cuando juegan solos y que cuando lo hacen con más niños es el no va más y que son igualmente felices cuando le das un juguete que cuando le das una hoja seca del suelo, en definitiva, son la repera y la alegría de la huerta, en este caso concreto, del parque o de la clase. Ojo no siginifica para nada que sean conformistas o no sean competitivos, más bien todo lo contrario, lo que ocurre es que encajan las situaciones de diferente forma e intentan aprender de sus errores en lugar de lamentarse y amargar a todo el mundo de su alrededor.
-Y por último están aquellos que siempre, siempre, siempre están enfadados, siempre tienen una mueca de enfado perenne/perpetua/permanente en sus rostros y dudo que disfruten de algo, no disfrutan ni de lo bueno, que ya es triste, pero lamentablemente hay muchos niños (y ya no digamos adultos) que son así. Siempre buscan el motivo para el enfado y si no lo encuentran pues se lo inventan, yo he visto con mis propios ojos como uno de estos niños se enfadaba (aún más de lo que es normal en él) con sus padres porque lo llevaban al cine, pero se enfadaba y no sabía porqué motivo, porque lo alucinante es que quería ir al cine a ver la película que iba a ver y los pobres padres aguantando al paquete del niño estoicamente, porque además tienen mucho de manipuladores, y de egoístas, y de mandones, y de complejo de inferioridad, y de afán de protagonismo, etc., etc., etc. Son los típicos "metepatas" cuando llegan a adultos en el trabajo y en la pandilla, por ahí reconoceréis que fue un niño enfadado. Verdaderamente no puedo con esta "especie", es superior a mis fuerzas, ni en niños ni en adultos. Se cargan el buen rollo del resto allá donde van, tarde tras tarde en el parque observo como estos tristes-aburridos destrozan juego tras juego si no es como ellos quieren y más de una vez me he llevado a mi hijo del parque por no mandar al amargado niño al repeo junto con sus padres. Simplemente creo que no son felices con nada, o por lo menos no lo demuestran, siempre protestando además, qué "jartura" más grande, joe, para una vez que vamos a vivir y lo hacemos de esa forma, qué triste.
Ufff termino ya que parece que sean los protagonistas de la entrada y realmente la entrada está dedicada a los niños felices, y en concreto a uno, pero espero que si dios algún día me manda otro hijo no me mande a un petardo de estos por hablar y esperemos que la herencia genética se siga comportando tan bien como hasta ahora, sacando lo mejor de cada casa.
Y para terminar os dejo una pequeña ración de looks de este fin de semana, el prota del blog llevó el sábado esta indumentaria de clara inspiración "Oh, Romero" (me encanta el estilo de Clara, siempre fue para mí un referente a la hora de vestir a un niño), está compuesto por camisa de cuadros rojos y blancos de Zippy (a 7 €) de esta temporada y pese al precio tan ridículo tiene muchos detalles como bolsillo o interior del cuello y de la solapa en blanco, vamos que no está mal rematada, como se la dejé abierta le puse debajo una camiseta básica blanca de Zara (antigua) y lo combiné todo con pantalón muy cortito en rojo (tipo chino) de Gocco (de temporadas anteriores) y lonas tipo kung-fu en rojo. Iba guapísmo y además para más chulería le di una vuelta a las mangas:

Yo también me coloqué cuadros, en concreto son los cuadros del tipo vichy que llevan los volantes de las mangas de mi camiseta azul Francia de Tintoretto (S/S 2010) y que es la mar de chula también, por supuestísimo lucí mi colgante con niño XXL para que se note bien que soy una madre feliz y orgullosa de un niño superfeliz y disfrutón de la vida:
Por cierto, climatológicamente hablando ayer tuvimos terral ("er terrá" en malagueño) y no pudimos salir hasta la noche, el terral es de las cosas más "guais" que se puedan tener (leer en tono irónico) ya que es aire cálido (por suavizar la cosa y no decir que es caliente-caliente) que nos viene del interior y a las dos y media de la tarde esperando el bus no hay ser que aguante semejante cosa en mitad de la calle y solo quieres morirrrrrrrte sobre el asfalto para dejar de sufrir. De verdad que no entiendo quien quería que viniese el calor. Afortunadamente el levante fresquito y marinero ha vuelto hoy por aquí abajo.
Muchos besitos llenos de felicidad.
Inma