Que la maternidad te cambia la vida no hay que dudarlo, a mí me la cambió para muchísimo mejor en un sentido más espiritual que otra cosa, pues sigo haciendo casi las mismas cosas de antes, las mismas rutinas, los mismos comportamientos, la misma forma de vivir, solo que ahora tengo a un personajillo a mi lado al que tengo en cuenta antes que nada y que nadie, únicamente, y que me hace una compañía y que me llena como jamás nadie lo ha hecho. Me siento plena con él, quizás porque mis otros campos de la vida ya eran y son totalmente satisfactorios y cuando todo va más que bien no reparas en ciertas cosas.
De las poquitas cosas palpables, tangibles, por llamarlo de algún modo, que he tenido que cambiar con mi maternidad ha sido mi forma de hablar. Cuando me relajo, en plan coloquial, soy de decir algunos tacos, tacos normales, que tampoco blasfemo y que por favor los "puristas" de los buenos comportamientos no se echen las manos a la cabeza, que no soy una camionera ni nada por el estilo y mis padres me dieron una educación exquisita de la que hago gala. Tengo un compañero con muchísimos premios y reconocimientos a nivel internacional tanto en pintura como en literatura que siempre me dice que soltar tacos no es malo, él los suelta a porrillos y la gente más culta y preparada que conoce lo hace muchísmo en plan coloquial, no evidentemente cuando están dando un discurso o una conferencia. Con lo cual me deja muy tranquila, debe ser que a más preparación, más tacos salen por la boca. Además no me fio de las personas que siempre intentan guardar las apariencias, después son las peores.
Tomás siempre me ha reprochado este comportamiento, me dice que no me pega, él es de muy pocos tacos, consecuencia directa del ambiente represivo en el que se educó por culpa de las estúpidas creencias religiosas de su madre, ya que decir tacos suponía/supone casi un pecado mortal y normalmente es cosa de católicos pecadores poco temerosos de dios (como yo), vamos una chorrada más. Así que este plan tenemos, bueno teníamos, que ya soy buena y bien hablada desde hace poquito por lo menos delante del niño, con deciros que una de las primeras palabras que el niño dijo por su boca fue "hostia" y lo decía perfecto, y mira que la suegra no lo censuró, pues otras veces hablando en plan coloquial con ella se me escapaba algún co... (piiiiii), algún jod..... (piiii) o alguna mier..... (piiii) y se ponía pálida del espanto, pero cuando el niño dijo "hostia" delante de ella me dijo: "para mí la hostia no tiene ningún valor, no es nada, pero para ti, que eres católica, lo debería de tener" Zas, en "toa" la boca, por chulita que eres Inma, ahí "tan dao".
Así que cuando el niño empezó a hablar me planteé seriamente dejar de decir mis pequeños taquitos pues ya sabemos que son monitos de imitación y no quiero que nadie cuestione su educación y menos un extraño que igual no sabe lo que es la educación o el saber estar, simplemente porque no me da la real gana. Y además os puedo decir que salvo "leches" u "hostia" mi hijo no ha soltado por su boca un taco, al contrario de lo que he venido observando en otros niños de su edad, más chicos y más grandes. Es más, alguna vez se me ha escapado un taco sin querer delante de él o lo ha oído en la tele y lo ha reprochado con un "ah no, eso no se dice". Así que comencé a usar de forma coloquial delante del niño palabritas más suaves del tipo: "jopetas", "jolines", "leches", "válgame dios" en lugar de las otras "palabritas". Y más de una vez os aseguró que me he "aturrullao" ante una situación propia de soltar un taco gordo y me he mordido la lengua antes que decirlo delante del niño, porque ya se sabe que cuando se adquiere un hábito y lo hacemos inconscientemente después rectificar sobre la marcha cuesta y mucho y más cuando estamos "sulfurados". Así que en lugar de jod... (piiii) digo "jolines" o "jopetas", en lugar de me cago en la....... (piiiii) digo "válgame dios", en lugar de mier..... (piiii) digo "leches" y así todo.
Pero el niño de tanto oírme "leches" ya lo estaba empezando a usar y lo colocaba perfectamente en la frase/situación y ya no me gustaba eso, así que le dije que "leches no se dice" y ya no lo dice, pero es que yo tampoco lo puedo decir que me regaña y los otros días pasó algo muy gracioso, le digo "Salva quieres la leche?" y me dice "Ah no, mamá leche no se dice" o cuando no hace mucho le pregunté si los gusanos de seda de la clase ya habían hecho los capullos y me dijo "mamá capullo no se dice". Pero es que tampoco puedo decir ya "ay por dios", "vaya por dios", "la madre que te parió" o "jolines", creo que en el fondo sabe lo que quiero expresar, ainssssssssss, pero qué listo e intuitivo es mi niño. Bueno pues hasta aquí mi historia con los tacos. ¿Vosotros habéis tenído que cambiar algún hábito con la maternidad?
Esta semana además hemos tenido "deberes" en casa, había que buscar fotos de los abuelos de cuando eran niños y cuando eran jóvenes, así como fotos actuales y hacerles fotocopias a todas, así como poner sus gustos, oficios, hobbies, aficiones, anécdotas y demás datos de interés para unos murales que harán, ya que el miércoles que viene tendremos, bueno tendrán, en el cole de Salva "la fiesta de los abuelos", un día dedicado a ellos en exclusiva con diferentes actividades y al que sólo acudirán los abuelos y los nietos. Evidentemente nosotros hemos hecho nuestros "deberes" correctamente para que los yayos tengan su mural como se merecen, porque para mí son los mejores padres y abuelos del mundo:
Por cierto, mi madre está como loca pensando en el miércoles, creo que lo va a disfrutar como nadie.
Besos y que paséis un feliz fin de semana, nosotros tenemos ocupación social, tenemos cumpleaños el viernes y el sábado, vamos una agenda apretadísima, así que nos vemos la semana que viene.
Inma
P.D: Marina de "Camino de la preparación" está de sorteo en su blog, me parece un sorteo muy original y yo me voy a animar a participar, os animo también, merece la pena, os dejo el enlace a su blog: