Hacemos un inciso en la "semana polar" para hablar de la fiesta de fin de curso que fue ayer por la mañana, y es que mi pollo ya ha tenido su primera fiesta fin de curso. Le tocó ser del equipo amarillo (le viene a huevo con eso de que es un pollo en potencia), había tres equipos: rojo, azul y amarillo, con camisetas y zapatillas de lona del mismo color y pantalón sport blanco, un disfraz sencillo, la verdad (gracias seño por no complicarnos la vida aún más con disfraces o caracterizaciones imposibles). Cada grupo bailaba una canción y al equipo amarillo (o pollo, o huevo frito, como se quiera llamar) le tocó bailar la de "pie, pie, pie, cadera, cadera, cadera, rodilla, rodilla, rodilla..." Sabéis cuál os digo? Pues esa, fueron además los mejores, no es pasión de madre, aunque todos lo hiecieron genial con más voluntad que otra cosa, pero los huevos fritos lo bordaron y se llevaron la mayor ovación.
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| Con el flash el amarillo aún se ve más fuerte |
La vestimenta muy sencilla como podéis ver, pese a que la camiseta es dañina a la vista con ese amarillo-pollo-yema de huevo tan intenso que tiene, y mira que me gusta el amarillo, pero el suave, el bebé, este amarillo guerrero nooooo, pero es lo que he encontrado, porque no había camisetas básicas amarillas en toda Málaga, lo que os digo, o eran demasiado claritas o tenían impresión, estuve incluso tentada de hacer un llamamiento bloguero a ver si alguna me la veía por otro lado de la geografía española. Al final encontré ésta, hasta la lavé un par de veces y la tendí en "tol"solano a ver si perdía brío, pero ni con esas, se ve que el tinte agarró bien en su día.
El artista lo hizo genial, pero claro yo que voy a decir si chocheo más de la cuenta con él, no soy para nada objetiva, qué le vamos hacer. Nos pedimos la mañana libre y allá que nos fuimos el padre, los abuelos y yo a verlo actuar, y es que la primera fiesta fin de curso es la primera fiesta fin de curso y eso no se puede perder por nada del mundo. Le echamos un montón de fotos entre móviles y cámaras, además lo grabamos en vídeo para la posteridad, pero os dejo unas pocas en las que se ve él únicamente, no sea que tenga alguna madre por ahí oculta que me espía el blog y no se ha manifestado y me denuncie por sacar a su hijo sin su permiso en este blog.
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| En el escenario esperando el turno para actuar, porque salieron los tres grupos y se sentaron alrededor en semicírculo |
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| Un momento del baile |
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| La seño de Salva fue un puntazo, ella desde abajo seguía el baile para que no se perdiesen, es simplemente GENIAL, no me extraña que Salva la adore |
Yo evidentemente eché mi lagrimita de felicidad al verlo salir camino del escenario, me encanta verlo tan feliz y tan disfrutón, madre mía se me vino a la cabeza un montón de cosas, entre ellas cuando no hace tanto, durante la larga búsqueda de El Deseado (Salva), intentaba ser realista y pensar que igual no podría ser madre jamás en la vida y que me perdería todas esas cosas que viven las madres, pero fui madre y ahora me toca vivir momentos únicos junto a él como su primera fiesta fin de curso y os digo que se saborea diferente, y los que nos quedan, porque no pienso perderme nada de su vida.
Pero como debo estar más loca de la cuenta también me acordé sin venir a qué de una cosa que viví estando embarazada de Salva de tres meses, bueno realmente de este hecho me acuerdo mucho, pero ayer no sé porqué extraña razón del subconsciente se me vino a la cabeza durante la fiesta: estábamos Tomás y yo sentados en la fuente de Bernini que hay frente a la Iglesia de Santa María In Trastevere de Roma esperando a las niñas y haciendo un descansito en nuestro caminar romano, delante nuestra había un grupo de niños franceses, había uno precioso y muy gracioso comiéndose un helado de unos 3-4 años, a Tomás y a mí se nos caía la baba con ese niño y no podíamos dejar de hacer comentarios sobre él, me acuerdo que le dije "quiero uno como este niño" y bingo, tengo uno tan hermoso y tan gracioso como el pequeño francesito del helado. Bueno, pues ya he hecho un poquito de psicoanálisis con vosotras. Si es que esto al final sirve hasta de terapia gratuíta.
Los padres del artista también nos vestimos adecuadamente para acompañar al pollo y animar al equipo de los huevos fritos, Tomás se puso camiseta amarilla (de una intensidad más moderada, menos dolorosa para la vista) y yo me coloqué un lazo amarillo pollo en la solapa, para que se viese bien con quiénes íbamos:
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| En casa nates de salir, padre e hijo ambos de amarillo |
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| Mi lazo amarillo pollo en la solapa de la camisa |
Besos.
Inma