viernes, 30 de diciembre de 2016

18 de diciembre de 2013

Ahí empezó a contar mi segundo gran milagro. Yo soy mucho de recordar fechas, e incluso de celebrarlas, pero siempre las fechas buenas, las malas las olvido en cerocoma. Y aunque suene a rollo, a ñoñería o a lo que queráis me gustaría dejar plasmada esta fecha en el blog ya es un pequeño trocito de nuestras vidas, y ya sabéis, con el paso de los años se van olvidando muchas cosas y aquí por lo menos se mantienen escritas. 
El 18 de diciembre de 2013 estábamos de boda, el padrino de Salva se casó por lo civil en una ceremonia muy íntima donde sólo fuimos los más allegados. Por la tarde durante la barra libre fui al servicio y me encontré con la "prima de América". Seguro que le debí decir que no me hacía gracia verla, pero bueno, tampoco me deprimí demasiado pues aún estaba dentro de mis límites de búsqueda, con Salva estuve más de año y medio y esta vez iba por nueve meses de búsqueda tan sólo, así que las alarmas no debían saltar aún, o con eso me consolaba. Total nueve meses no es nada en comparación a la primera vez.
Bueno realmente fueron 10 meses, porque allá por febrero decidimos que queríamos con el alma, con el corazón, con el espíritu y con todo lo que se debe querer tener un nuevo hijo/hermano. Pero febrero del 2013 fue el mes en el que la varicela se apoderó de mi hogar y la otra parte implicada en el asunto pasó una terrible varicela que le llevó hasta a estar encamado en el hospital y el pobre no estaba para mucha fiesta, con lo cual tuvimos que suspender la operación "búsqueda del retoño" y dejarla para el mes siguiente cuando ya estuviera 100% operativo y fuese persona, pobre qué mal lo pasó, lo que me quedó claro es que la varicela hay que pasarla de niño, de adulto es terrible no, lo siguiente. 
Ese día de la boda lo que no sabía yo es que la fecha 18 de diciembre de 2013 la repetiría hasta la saciedad en los nueve meses siguientes, cada vez que en las consultas de alto riesgo y de hematología me preguntaban por la FUR, tampoco sabía que los reyes me dejaría el mejor de los regalos unos días más tarde, tampoco sabía que tan sólo 41 días después saltaría de la alegría delante de un predictor, benditos artilugios. Y tampoco sabía que me iba a volver a enamorar locamente de una persona a la que ya intuía que iba a querer con todo mi alma. Desde ese día, desde el 18 de diciembre de 2013, empezó a contar mi segundo gran milagro, fue el punto de partida para conocerla, para que lo que tanto anhelaba fuese realidad. Y es que quiero terminar este 2016 con un post lleno de esperanza, porque las cosas verdaderamente buenas e importantes se hacen de rogar un poquito y vienen cuando tienen que venir, así sin más, por sorpresa, para hacernos dichosos. Terminé el 2013 pidiendo un nuevo hijo y en el 2014 la conocí, tan perfecta, tan ella, tan única, con esa belleza tan grande y tan indescriptible que transmite una nueva vida.
Y es que hay fechas y números que son mágicos para cada persona y que no se olvidan fácilmente.
Os deseo de corazón un 2017 en el que se cumplan todos vuestros deseos.
   El año que viene nos leemos. Besos. Inma