martes, 12 de julio de 2011

Sobre termómetros y otras cosas

Mi experiencia y mi "trajín" con los termómetros requiere una entrada. No soy de acumular muchos cacharros, la verdad, trapos todos los del mundo, pero cacharros no. Así que cuando nació Salva evité en la medida de lo posible encontrarme con muchos cacharros, la mayoría innecesarios.




De este modo con su nacimiento procuré pedir lo mínimo (pues todos fueron regalos): un calienta-biberones de Saro, para mí muy útil ya que Salva tomó únicamente biberones, quizás lo que más me facilitó la vida, sobre todo por las noches que me tenía el agua del "bibi" a una temperatura ideal para ser tomado cuando iba a echar mano de él a las cinco de la mañana; un esterilizador de biberones para microondas de Avent de Philips, muy compacto y muy cómodo que siempre estaba dentro del microondas, la cuna (herencia de una prima), el saquito para dormir que le sirvió los dos primeros inviernos, la hamaquita, el parque-cuna (o cuna de viaje) para casa de mis padres que es donde Salva estaba (y está) buena parte del día, la bañerita-cambiador de CAM, su cochecito, más tarde una sillita de paseo más ligera, su silla del coche y algunos cacharros más del tipo sacamocos (que afortunadamente está aún sin estrenar), termo de agua, un termo para las papillas y un cacharro dosificador para la leche en polvo y los cereales, ya que estas tres últimas cosas te facilitan un montón la vida cuando sales fuera, pero ya está.




Así que nada de walkies (que en un piso pequeño no son muy útiles, ni que viviese en Versalles), ni de moisés que su uso dura si acaso tres meses, ni de andadores (no me gustan, pero además en algunos países están prohibidos, su pediatra nos lo prohibió y el padre de una amiga es traumatólogo y también prohibe su uso), ni tronas, ni columpios de estos a pilas, ni más ná de ná, bueno sí, nos dejaron el tiempo justo de arrancar a andar un correpasillos, que una vez hizo su función fue con sus dueños de nuevo.




Toda esta entrada taaaaaaaaaaan larga viene para hablaros de los termómetros que me tuvieron en un "sin vivir" durante un tiempo. Desde que me casé tuvimos en casa el termómetro de mercurio de toda la vida que cuidaba como oro en paño, pero que nada más usó el niño se rompió por esa batalla campal que nos suponía ponerle el termómetro, porque por fortuna la primera vez que le tuve que poner un termómetro el niño tenía ya once meses y ya no se estaba quieto. En la farmacia pude comprar un par de ellos más hasta que se agotaron las existencias tras ser prohibidos, pues bien, todos se rompieron a la primera de cambio por esa "lucha" que suponía ponerle el termómetro al niño de los c........




Así que decidí ir a E.C.I. y comprar un termómetro de oído cansada de que se me fuesen rompiendo todos y cansada de los "pollos" que el niño liaba, en los cuales vomitaba del cabreo monumental y era imposible tomar la temperatura en condiciones, así que me decanté por el termómetro de oído el cual con un par de segundos era suficiente para tomarle la temperatura. Dicho termómetro me costó una pequeña fortuna, la verdad es que el vendedor me lo supo vender (colocar, meter, endosar) divinamente, así que un aplauso para este chico que debió pensar cuando me lo endosó "ahí va otra pringada con otro cacharro inútil". Y la verdad es que no he visto una cosa más inútil y más poco fiable, en ningún momento las temperaturas cuadraban, ni por lo alto ni por lo bajo, eso sí, me decía "su temperatura corporal es de ...º" en todos los idiomas, hasta en chino. Mi madre visionaria, nada más verlo me dijo que no le gustaba, que había tirado el dinero (una vez más) y que eso no valía para nada. Y no se equivocó (una vez más).




Una de las pocas veces que el niño cogió una amigdalitis voy y le pongo el dichoso termómetro de oído y me marca 36´5º, la verdad es que el niño nada más con verlo se daba cuenta hasta la más despistada de que tenía bastante más fiebre, pues estaba ardiendo y decaído, voy a la vecina y le pido el suyo y marcaba más de 39ºde fiebre. Una pasada, otras veces me lo ponía yo a modo de prueba y me daba fiebre sin tener, una locura de termómetro, donde cualquier parecido con la realidad era una pura coincidencia siempre. Después además había casi que hacer una tesis para entenderlo, con más indicaciones que una sonda espacial. O yo no le cogí el punto, o no supe programarlo en el caso de que hubiese que programarlo (ni idea), o me tocó el defectuoso o qué se yo, pero ese termómetro era inútil totalmente y no valía para nada, se lo dí al niño como juguete y aún anda por ahí en la canasta de los juguetes. Sólo os digo que no era ni Chicco ni Saro, tampoco quiero perjudicar al fabricante, porque igual era mi termómetro que no iba bien.




Nada más abrió la farmacia esa tarde me compré uno digital (normal) por 5€ y tan contenta, son fiables, no se rompen así como así y en un año y medio no me ha dado ningún problema, además Salva ya no llora y se lo pone hasta él sólo. Muchas veces una por querer comprar cosas que se suponen más cómodas y que facilitan la vida está adquiriendo cada "pegote" que no tiene nombre. Soy un ejemplo perfecto de "inocente" y "vulnerable" compradora en manos de un avispado vendedor que sabe cómo trajinar, que piensa que a más dinero y mayor tecnología más fiabilidad y que se encuentra con que nada de nada. Así que mi experiencia con los termómetros de oído no puede ser más nefasta y éste ocupa el primer lugar en mi ranking del peor cacharro comprado.




Pero es que la cosa pudo ser aún peor, dicho vendedor junto con el "maravilloso" termómetro me quiso "colar" un chupete dosificador de medicamentos, porque esa era otra, darle la medicina o el antitérmico era un medio drama, menos mal que tuve un momento de cordura y sentido común, y me dije "si el niño sólo quiere un chupe determinado, ese ni lo va a mirar y menos cuando descubra que de él sale algo raro que sabe mal, ni que fuera tonto mi enano". Menos mal, repito, porque también estaría en la canasta de los juguetes haciendo compañía al termómetro de oído.




¿Os ha pasado algo parecido a vosotras con estos termómetros de oído? ¿Qué cacharro os ha resultado lo peor de lo peor?




Besos.




Inma









7 comentarios:

Piperwyat dijo...

Pues hija yo que quieres que te diga, yo soy de las pringadas que ha tenido de todos los cacharros habidos y por haber, jeje!! (también hay que decir que casi todos fueron regalos).
Quizás lo más armatoste sería el taca taca, que su madrina se empeñó en regalarle y que usó dos o tres meses sólo, era un muerto enoooorme!!

Besiños

Silvia dijo...

Te doy toda la razon, tenemos demasiados trastos, ahora Lo de la trona me extraña porque si que es algo que veo util, yo la uso mucho mientras estoy haciendo la comida o en la cocina planchando , izaro se queda ahi cotilleando todo lo que hago, pero cada uno tiene sus costumbres...
Lo de los termometros uuuf, no te digo mas que yo compre de avent unpack de termometro digital normal y uno de chupete que no ha habido manera de ponerselo porque no quiere el chupete y me clavaron 35 euros!
Jjj
Un saludo guapa, tienes un niño precioso!

silvia dijo...

Yo como los de toda la vida...es decir los de mercurio, son los más fiables, pero claro como no se puede pues yo tengo uno digital y andando, no los he probado pero esos de oido, frente y demás no me gustan nada.Besos

Natalia dijo...

Nosotros hemos tenido algunos más, y también me extraña lo de la trona, porque para mí ha sido uno de los trastos más útiles, Porque tanto nos servía para comer como para pasar mucho rato por las tardes pintando y leyendo cuentos.


Y del termómetro, yo desde el principio con el digital también.

Besos

Susana dijo...

Niña yo estoy con estas pobres compradoras compulsivas jjjj lo de la trona no lo entiendo jjjj con el uso que yo le doy
La mía es de ikea cutre cutre pero es pequeña y en mi cocina no entra muchas cosas ....
También tube Moisés y gracias a dios por k vivo en una casa con 3 plantas y ASI la pude tener conmigo todos los días hasta los 8 meses durmió la siesta conmigo en el salón ..... Que pena cuando lo quite ufff con lo k me gustaba verla dormir ....
Sobre los termómetros yo los de oído solo los he visto en el hospital no sabia ni k se comercializaran ......
Y yo tengo digitales de echo mas de 10 jjjj un vecino amigo es visitador medico y los regala jjjj
Sobre cosas k no debería de haber comprado pues no se pero quizás algún juguete ya k Paula pasa de ellos es mas de calle jjjj
Bueno guapa un beso enorme desde leon

Epesse dijo...

Estoy de acuerdo en que los termómetros de oído son un rollo repollo. Se supone que tienes que tirar del pabellón de la oreja mientras lo pones, pero a ver quién es el guapo que hace eso mientras sujeta al niño que patalea porque está malito y además su mamá (en mi caso, su tita) le anda metiendo cachivaches en la oreja. Los digitales son los más fiables, desde luego, y tardan menos que los de mercurio. Además, yo soy especialista en conseguir que los de mercurio hagan vuelo sin motor....

cristina dijo...

Yo tb uso el digital, el del oído lo tengo en la caja sin estrenar y si caí en el chupete-dosificador que nunca uso.

Yo con la experiencia de la anterior he comprado lo imprescindible, inutil sólo el columpio que lo tuve operativo uno o dos meses, ahora está en el trastero que necesita una limpieza urgenteeeeeeeee, sobre todo para poder entrar.