jueves, 25 de febrero de 2016

Me pesan los años y los kilos

Así de claro, para qué nos vamos a andar con rodeos. Noche que salgo, aunque sea tres horas, a la mañana siguiente estoy para los arrastres. De esta última salida me levanté hasta con un terrible dolor de garganta y encima había que ir a currar.
Como sabéis por face el lunes tocó de nuevo evento, y de nuevo relacionado con la expo que comisario estos meses. Se trata de unas tertulias artísticas y literarias que se hacen todos los lunes en el archifamoso y mundialmente conocido Pimpi, con lo cual, el marco inmejorable, y esa tertulia en concreto fue del artista cuya expo comisario estos días y me invitaron a hablar de su vida y obra. Quién mejor que yo, la verdad. La relación trabajo-salida-esparcimiento está fenomenal, de no ser que siempre tengo que hablar en público, y ya sabéis que tengo miedo escénico, salvo ese pequeño problemilla, me lo paso pipa.
Y allá que se plantó la Inma con el esposo un lunes por la tarde-noche, con total look de Almatrichi y entaconada a medias, porque los tacones de 12 cm me los coloqué en la puerta del Pimpi antes de entrar y me los quité justo cuando terminé de cenar y cogí el camino para casa, larga vida a las manoletinas, ainsssss. Aquí ya relajada una vez terminó todo:

Todo salió muy bien, mi miedo escénico lo disimulé muy bien, el vinito dulce que me dieron nada más entrar por las puertas ayudó a templar los nervios, larga vida al vino también, pasamos el trámite de forma más que airosa y luego, ya relajados, nos quedamos cenando en la terraza de El Pimpi a la luz de la luna porque la temperatura además era ideal, primaveral total, con la Alcazaba, el Teatro Romano y el Museo Picasso Málaga como telón de fondo. No se puede pedir más a un lunes por la noche.



Las croquetas estaban ummmm, la ensaladilla rusa, yo es que soy experta oiga usted en ensaladillas rusas, de las mejores que he probado y la fritura malagueña de pescado sin comentarios, una imagen vale más que mil palabras.


 Terminamos de cenar y para casita ya que tenía a mis padres haciendo de canguro y ellos también tenían ganas de desconectar un rato de niños, en especial de Baby Terminator, que es graciosa a más no poder, pero tiene migas la señorita, así que terminé viendo en la cama "casados a primera vista" que me tiene absolutamente enganchada, qué loca está la gente señó, mientras Baby Terminator a mi lado se empleaba a fondo en la rosa que el dueño de El Pimpi me regaló, y es que me estaba esperando despierta y cualquiera era el guapo que le quitaba la rosa.
El martes, con mi medio resaca, también estuve todo el día de jarana y sin móvil, os aseguro que se puede vivir sin él, jajajaja, a la salida del trabajo quedé con una compi de carrera, también historiadora de arte, para ver la exposición, tras años sin vernos nos hemos vuelto a reencontrar pues nuestros hijos van al mismo cole y echamos un rato muy agradable recordando viejos tiempos y algún que otro especimen que estudiaba con nosotras que ni os cuento.
Y mañana tengo un plan perfecto sólo de chicas, sé que me lo voy a pasar bomba con alguien muy especial de este mundillo.
Y esa son las cosas de un lunes por la noche cualquiera. Besos. Inma   

1 comentario:

Toñi BitácoraDeUnaMamá dijo...

Uuuummmm....¿Quién sería esa persona especial con quien quedaste? Jijiji...¿La conozco?.
Yo creo que lo que nos pesa es los años y no los kilos, que los años no pasan en balde.
Oye que bien lo pasamos, como tú dices hay que repetir más asiduamente.
Un Mar de Besos