miércoles, 18 de noviembre de 2015

Sin palabras

Durante estos días he pensado mucho, lo tristemente sucedido en París me ha tenido un poco más pava de lo que de por sí soy, y encima las noticias de esta mañana pues tampoco ayudan y piensas que esto nunca acabará. La semana había sido fantástica, llena de buenas noticias y cosas que te llegan al corazón por entrañables. El jueves  y el viernes habían sido especialmente dos bellos días normales, de esos en los que miras a tu alrededor más inmediato y te das cuenta lo afortunada que eres porque tus seres queridos están bien y son felices, al final eso es lo que cuenta. Esperas al fin de la semana con una agradable sensación bienestar, de felicidad, de plenitud, y en un momento descubres que el sufrimiento y el dolor son tan arbitrarios, caprichosos y perversos que asusta. Pensé en toda esa gente de París, cuántos de ellos minutos, segundos antes de morir tuvieron esa sensación de felicidad como yo???? 
El viernes por la noche me acosté pronto para ver desde la cama en el Deluxe a los Contreritas contar banalidades y no decir nada a fin de cuentas para llevárselo calentito, los niños dormían, Tomás estaba viendo en la tele del salón los resúmenes de los diferentes partidos de fútbol y yo me estaba empezando a dormir escuchando la pataleta tonta de estos dos personajes. De pronto, Tomás me dice desde el salón "Inma ven", estaba viendo en directo en el 24 de rtve todo lo que estaba sucediendo en París, salí y vi el caos, la muerte, la sinrazón. Yo que soy de las que somatiza por el estómago me entraron ganas de vomitar, el cuerpo se me revolvió y sólo podía pensar en mis hijos que dormían plácidamente. Nos dio las dos de la madrugada viendo las terribles noticias. Esa noche dormí mal y tuve muchas pesadillas. Y tuve mucho miedo por el futuro, por esa parte del futuro que sabes que no puedes controlar porque es arbitraria y caprichosa.
A la mañana siguiente, con la luz del sol y mis dos luceros andando por casa comencé a ver las cosas de otro color, que no diferentes, para mí ellos son mi medicina, lo curan todo, lo arreglan todo. Decidí no limpiar la cocina, poner a la niña guapa e irnos a pasear, porque los chicos una vez más prefirieron casa y consola, máxime cuando la PS4 ocupaba un lugar de honor en mi salón desde el día antes, así que contar con ellos para irnos a la calle era una tontería. En la calle el tema era el mismo para todos.
Han sido unos días de estar enganchados todos a las noticias, a las redes sociales que no dejan de poner enlaces a artículos o columnas de opinión de periodistas, entendidos, estudiosos o colegas historiadores sobre el futuro tan negro que nos depara a todos. Y sinceramente estoy agotada, no quiero ver más, no quiero leer más, no quiero saber más, el ignorante es feliz, y qué cierto.
Sólo quiero ver el mundo a través del verde del color de los ojos de mi hijo y a través del negro chispeante de Alejandra, sólo eso.
Mi más sentido pésame a todas esas personas que a lo largo de la humanidad han perdido a un ser querido en manos de otros para justificar una causa religiosa, política o nacionalista. No existen muertes más absurdas que estas. Porque todos somos hijos de dios (soy creyente, a mi manera, pero muy creyente), todos somos ciudadanos del mismo mundo y todos debemos respetar la ideología y las creencias del otro, son tan válidas como las nuestras. Pero cuando se usan como pretexto para matar, entonces la sinrazón y el odio entran en escena y no hay explicación lógica alguna.
Siempre me ha gustado encontrarme con estas tres palabras tan emblemáticas en muchos edificios públicos de París cuando te dejas llevar sin más por sus calles, recuerdo que la primera vez que me percaté fue en un colegio público cerca de Montmartre y me emocionó muchísimo, una que tiene un espíritu revolucionario que le viene de serie, ojalá nunca lo echemos en falta:

Inma      

2 comentarios:

Marta M. dijo...

Hola. cuando me enteré el viernes por la noche de los atentados me quedé paralizada. Tan cerca de nosotros y con tanta gente inocente. Es incomprensible. Me uno a tu homenaje a todas las víctimas. Seguimos en contacto

Laura López dijo...

Solo puedo pensar un viernes cualquiera... y ahora es el 13N!!!
Esto no deberia ocurrir, aun sigo flipando